Es difícil calmar a otra persona mientras la alarma de su propio cuerpo está sonando. Respire una vez, despacio, con el círculo. Después vamos con su hijo o hija.
No hay respuesta incorrecta. Puede cambiarla. Solo necesitamos un punto de partida.
Primero, reduzca los estímulos. Baje las luces. Silencie la televisión. Menos personas en el cuarto. La meta es menos, no más.
Use menos palabras, en voz más baja. Baje la voz. Hablar agrega estímulos. Su cuerpo en calma dice más que sus frases.
Ofrezca la salida, no la imponga. "¿Cuarto tranquilo?" Señale. Deje que su hijo/a decida. Si a su hijo/a le gusta la presión profunda, un abrazo firme o una cobija pesada puede ayudar.
Preguntas, razonamientos, "usa tus palabras". Nada de eso llega mientras el sistema nervioso está inundado. Menos estímulos = salida más rápida.
Diga lo que pasó, con palabras sencillas. "El parque está cerrado. Es una gran desilusión." Decirlo en voz alta baja la alarma.
No vuelva a discutir lo que se perdió. No puede convencer a su hijo/a con razones. El plan cambió y el cerebro de su hijo/a está sintiendo esa pérdida. Quédese con eso un momento.
Ofrezca una sola cosa siguiente, clara. No cinco opciones. Una. "El parque está cerrado. Vamos a buscar el vaso azul y a leer en el sofá."
Negociar, "pero ayer dijiste que sí", castigos o consecuencias. Una expectativa rota no es desafío. Es una pérdida real para un cerebro que necesitaba el plan.
Repase la lista en silencio. ¿Hambre? ¿Cansancio? ¿Dolor? ¿Baño? ¿Demasiado calor o ruido? Muchas veces es una de estas cosas, no un misterio.
Ofrezca, no interrogue. Muestre dos cosas. "¿Esto o esto?" Señalar, un gesto o su dispositivo de comunicación (CAA) funcionan mejor ahora que "¿qué te pasa?".
Ponga en palabras lo que ve. "Me quieres decir algo y no te sale. Aquí estoy, no me voy. Lo vamos a resolver." Que alguien entienda lo que siente es la mitad de la solución.
"Usa tus palabras." Si tuviera las palabras disponibles, las estaría usando. El bloqueo es real, no es una elección.
Esto no es mal comportamiento. Es un sistema nervioso que llegó a su límite. No se puede enseñar en medio de esto. Solo puede mantener a su hijo/a a salvo y quedarse a su lado hasta que pase.
Primero seguridad, después quietud. Aleje las cosas filosas o duras. Si su hijo/a se golpea la cabeza o el cuerpo contra algo, ponga algo suave, como un cojín, entre su hijo/a y lo que golpea. Dé espacio. Quédese cerca, agáchese o siéntese en el piso, en silencio.
Deje de hablar. Casi por completo. Durante una crisis, el cerebro no puede procesar el lenguaje. Su presencia estable y sin prisa es el mensaje.
Calme su propio cuerpo. Exhale despacio y largo, baje los hombros. Un cuerpo en calma se contagia, y un cuerpo con pánico también. Su hijo/a está leyendo el suyo.
Razonar, castigos o consecuencias, sujetar a su hijo/a a la fuerza para "arreglarlo", tomarlo como algo personal. Nada de eso le llega en medio de la tormenta. La tormenta pasa. Usted solo necesita quedarse cerca. Única excepción: si hay un peligro inmediato, como una calle, sostenga a su hijo/a solo lo necesario y suelte en cuanto pase el peligro.
Reduzca, no agregue. Baje las luces, el ruido y su voz. Si tiene dudas, menos estímulos casi nunca es un error.
Repase la lista en silencio. Hambre, cansancio, dolor, baño, demasiados estímulos. Las causas aburridas son las más comunes.
Sea lo que se mantiene estable. No necesita tener la respuesta para ser un refugio seguro. Respiración lenta, cerca pero sin encimarse, sin exigencias.
Pedir ayuda no es fallar. Es el mismo instinto que le trajo hasta aquí.
Despeje el espacio, dé lugar. Quite los peligros, pida a los demás que se alejen y quédese lo bastante cerca para mantener a su hijo/a a salvo sin encimarse.
Si hay una emergencia médica (no puede respirar, tiene una lesión grave, tiene una convulsión, o usted teme por la seguridad de su hijo/a), llame ahora al 911. Para eso existe.
Cuando todo se calme, haga un plan. Hable con su pediatra sobre un plan para ayudar a su hijo/a a calmarse la próxima vez. Los patrones que se pueden nombrar se vuelven más fáciles de manejar.
Si quien no está bien es usted, llame al 988 y marque 2 para español, o envíe AYUDA al 988 por mensaje de texto (EE. UU., a toda hora). Es la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis, y también tiene chat en español en 988lifeline.org/es. Llame al 911 si alguien está en peligro inmediato.
Primero reconecte, después corrija. Sin repasar lo que pasó, sin sermones. Agua, algo de comer, sentarse en silencio. La lección puede esperar a un día tranquilo. Esta noche es solo para reparar.
Es probable que su hijo/a no tenga energía. Una crisis también es agotadora para él o ella. Baje las expectativas durante la próxima hora. Lo fácil está permitido.
¿Y usted? Dos minutos. Agua, siéntese, exhale. Acaba de hacer uno de los trabajos más difíciles que existen, sin que nadie le vea. Eso cuenta.
Vale la pena anotarlo: qué lo provocó, qué ayudó, a qué hora fue. En la próxima cita médica, eso vale oro, y es así como el patrón deja de ser un misterio.
MOEˣ es información y apoyo de personas que ya han recorrido este camino. No es consejo médico, y nunca reemplaza a su pediatra ni a los servicios de emergencia. Nada de esta página sale de su dispositivo. ¿Algo no se entiende? Escríbanos en español.